domingo, 9 de abril de 2023

JESÚS RESUCITADO USA NEQUI

Prompt: JLRomani A. Discord . BlueWillow 2023 
Había una vez, en un pequeño pueblo llamado Nazaret, un hombre llamado Jesús que había sido crucificado y enterrado en una tumba. Tres días después, sus seguidores se sorprendieron al encontrar la tumba vacía y a Jesús caminando por las calles como si nada hubiera pasado. 

Jesús estaba tan emocionado por su resurrección que quería hacer algunas compras en la ciudad, pero descubrió que no tenía dinero en efectivo en su billetera. Entonces, decidió usar Nequi, una aplicación de pago móvil que le había escuchado hablar a María Magdalena.

Jesús descargó la aplicación en su teléfono y creó una cuenta. Sin embargo, cuando intentó vincular su cuenta bancaria, se encontró con algunos problemas técnicos. Parecía que la aplicación no reconocía a alguien que había estado muerto durante tres días.

Pero Jesús no se rindió fácilmente. Después de mucho intentarlo, logró que la aplicación lo aceptara y finalmente pudo hacer algunas compras en las tiendas locales. Compró algunas túnicas nuevas, sandalias y un poco de vino para celebrar su resurrección.

La gente en el pueblo estaba asombrada al ver a Jesús haciendo compras y pagando con su teléfono. Algunos incluso pensaron que era un milagro que pudiera usar una aplicación moderna después de haber estado muerto por tanto tiempo.

Y así, Jesús se convirtió en el primer usuario de Nequi en el mundo después de resucitar de entre los muertos. Y aunque la aplicación todavía tenía algunos problemas para aceptar a los usuarios resucitados, Jesús siempre recordaría la conveniencia de usar Nequi en su día a día. 😎

sábado, 8 de abril de 2023

AYER DECIDÍ QUEDARME


Plaza Olaya Herrera en Zambrano, Bolívar Foto: JL Romani A 
Ayer decidí quedarme en el pequeño pueblo de Zambrano, en la Región Caribe de Colombia donde hace mucho calor y el tiempo pasa con mucho letargo. Me había quedado atrapado allí debido a una falla en mi automóvil y no tenía más opción que esperar a que el mecánico lo reparara. Afortunadamente, el pueblo era acogedor y la gente era amable. Me alojé en la pequeña posada de Jairo Cañas en el centro del pueblo, rodeado de muchas personas y algunos árboles que brindaban sombra en medio del intenso calor. La primera noche, salí a caminar para explorar el pueblo. Las calles estaban tranquilas y desiertas, con solo unos pocos locales que seguían abiertos en la plaza principal llamada Olaya Herrera. Me detuve a tomar una bebida fría en una heladería, donde conocí a algunos de los locales. Me contaron historias sobre el Río Magdalena y me dieron consejos sobre qué lugares visitar durante mi estadía en el pueblo. 

Los siguientes días se convirtieron en una rutina pacífica. Me levantaba temprano, disfrutaba de un desayuno ligero siempre de mojarra o bocachico frito y luego pasaba la mañana leyendo en la hamaca que había en el jardín de la posada. Por la tarde, salía a explorar los alrededores del pueblo, visitando las vistas hacia el inmenso río y paisajes de ensueño de la Ciénaga Grande. Las noches eran el momento más animado del día. La gente se reunía en la plaza central para disfrutar de la música en vivo y la comida local. Probé nuevos sabores y bebidas exóticas mientras bailaba bajo las estrellas con mis nuevos amigos. 

A medida que pasaban los días, me di cuenta de que había encontrado algo especial en ese pequeño pueblo. Era un lugar donde la vida era más sencilla y la gente valoraba las cosas simples de la vida. Me había alejado de la rutina agitada de la ciudad y había encontrado la paz en la tranquilidad de este sencillo pueblo. 

Finalmente, el mecánico reparó mi automóvil y fue hora de partir. Sin embargo, antes de partir, me despedí de mis nuevos amigos con la promesa de volver algún día. Ahora, cada vez que la vida se vuelve demasiado agitada, pienso en mi estadía en ese pequeño pueblo y en cómo me recordó la importancia de disfrutar de las cosas simples y encontrar la felicidad en la calma.